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El TDAH y las técnicas de estudio no siempre encajan bien cuando se aplican los mismos métodos para todos los estudiantes. Muchos alumnos con TDAH no tienen falta de capacidad ni de interés, sino dificultades para concentrarse, organizarse o mantener la atención durante largos periodos de tiempo.

Entender cómo funciona el estudio en estos casos es clave para ayudarles a aprender mejor y con menos frustración.

¿Por qué los métodos tradicionales no siempre funcionan?

Estudiar durante horas seguidas, memorizar sin entender o seguir rutinas rígidas suele ser especialmente complicado para estudiantes con TDAH. Esto no significa que no puedan aprender, sino que necesitan una forma distinta de hacerlo.

Algunas dificultades habituales son:

  • Problemas para mantener la atención durante mucho tiempo
  • Dificultad para organizar tareas y tiempos
  • Sensación de saturación o bloqueo
  • Olvidos frecuentes

Adaptar el estudio a estas características marca una gran diferencia.

Técnicas de estudio que funcionan en alumnos con TDAH

1. Estudio por bloques cortos (técnica Pomodoro adaptada)

En lugar de largas sesiones de estudio, funciona mucho mejor dividir el tiempo en bloques cortos de 15 a 25 minutos, seguidos de descansos breves.

Esto ayuda a:

  • Mantener la atención sin agotarse
  • Reducir la sensación de saturación
  • Mejorar la constancia

Los descansos deben incluir movimiento (levantarse, estirarse) y evitar distracciones excesivas.

2. Listas de tareas muy concretas

Las tareas demasiado generales generan bloqueo. Es mejor dividirlas en acciones pequeñas y claras.

Por ejemplo:

  • No te marques tareas como “Estudiar matemáticas”
  • Haz mejor “Hacer 3 ejercicios de ecuaciones”

Completar tareas pequeñas genera sensación de logro y motivación.

3. Uso de colores y apoyos visuales

El uso de colores facilita la atención y la organización:

  • Un color por asignatura
  • Subrayados con distintos colores
  • Esquemas visuales, dibujos y mapas conceptuales

La información visual se procesa mejor y se recuerda con más facilidad.

4. Objetivos diarios realistas

Plantear objetivos alcanzables es clave. No se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor.

Es recomendable:

  • Marcar 2 o 3 objetivos al día
  • Revisarlos al final de la sesión
  • Ajustarlos si es necesario

Esto reduce la frustración y mejora la constancia.

5. Estudiar en voz alta

Explicar el contenido en voz alta, como si se lo contaran a otra persona, ayuda a:

  • Mantener la atención
  • Detectar lagunas de comprensión
  • Fijar mejor la información

También puede combinarse con grabarse y escucharse después.

6. Aprendizaje activo y práctico

Los alumnos con TDAH suelen aprender mejor haciendo que memorizando.

Algunas opciones:

  • Resolver ejercicios prácticos
  • Usar ejemplos reales
  • Convertir el estudio en preguntas y respuestas
  • Relacionar contenidos con situaciones cotidianas

Cuanto más participativo sea el estudio, mejor funciona.

7. Rutinas flexibles pero constantes

Tener una rutina ayuda, pero debe ser flexible. Estudiar siempre a la misma hora puede ser útil, siempre que se adapte al nivel de energía del alumno.

No pasa nada por:

  • Cambiar el orden de las asignaturas
  • Ajustar tiempos según el día
  • Alternar materias más y menos exigentes

8. Apoyo y seguimiento personalizado

El acompañamiento individual es especialmente importante. Un apoyo académico adaptado permite:

  • Ajustar el ritmo
  • Reforzar lo que cuesta más
  • Evitar comparaciones
  • Trabajar la confianza

Muchas veces, entender cómo estudiar es tan importante como el contenido en sí.

Aprender de otra manera también es aprender

El TDAH no es un obstáculo insalvable, sino una condición que requiere comprensión y adaptación. Con los métodos de estudio adecuados, constancia y apoyo, los estudiantes con TDAH pueden avanzar, mejorar sus resultados y ganar confianza en sí mismos.

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